"Los hombres temen al pensamiento más de lo que temen a cualquier otra cosa del mundo; más que la ruina, incluso más que la muerte.
El pensamiento es subversivo y revolucionario, destructivo y terrible. El pensamiento es despiadado con los privilegios, las instituciones establecidas y las costumbres cómodas; el pensamiento es anárquico y fuera de la ley, indiferente a la autoridad, descuidado con la sabiduría del pasado.
Pero si el pensamiento ha de ser posesión de muchos, no el privilegio de unos cuantos, tenemos que habérnoslas con el miedo. Es el miedo el que detiene al hombre, miedo de que sus creencias entrañables no vayan a resultar ilusiones, miedo de que las instituciones con las que vive no vayan a resultar dañinas, miedo de que ellos mismos no vayan a resultar menos dignos de respeto de lo que habían supuesto.
¿Va a pensar libremente el trabajador sobre la propiedad?
Entonces, ¿qué será de nosotros, los ricos?
¿Van a pensar libremente los muchachos y las muchachas jóvenes sobre el sexo?
Entonces, ¿qué será de la moralidad?
¿Van a pensar libremente los soldados sobre la guerra?
Entonces, ¿qué será de la disciplina militar?
¡Fuera el pensamiento! ¡Volvamos a los fantasmas del prejuicio, no vayan a estar la propiedad, la moral y la guerra en peligro!
Es mejor que los hombres sean estúpidos, amorfos y tiránicos, antes de que sus pensamientos sean libres. Puesto que si sus pensamientos fueran libres, seguramente no pensarían como nosotros. Y este desastre debe evitarse a toda costa.
Así arguyen los enemigos del pensamiento en las profundidades inconscientes de sus almas. Y así actúan en las iglesias, escuelas y universidades."
Bertrand Russell: "Principes of Social Reconstruction". London, 1916.
lunes, 30 de abril de 2007
¿Nos da miedo pensar?
jueves, 19 de abril de 2007
La actitud, fundamental para afrontar los envites de la vida
Ahora mismo no recuerdo que postura defendiamos cada uno. Filosofamos un poco sobre todo, si era mejor tener dinero, si era mejor tener salud, si lo más importante era el amor o la familia y amigos, ¿quizás lo mejor de la vida sea la suerte?.
Al final de nuestra conversación, mi amigo dijo una frase que fué concluyente. "Lo más importante de la vida es LA ACTITUD".
Me quedé un momento pensando lo que había dicho, y únicamente le pude responder "Tienes toda la razón".
La actitud que tomamos ante los problemas y situaciones que se nos presentan cada día determina la dimensión e importancia de los mismos.
Aqui os dejo un relato para que penseís un momento sobre lo que os he dicho.
También quiero dar las gracias a mi amigo JUBEY por recordarme algo que se me olvida más a menudo de lo que yo desearía.
GRACIAS AMIGO.
LA ACTITUD
Cuanto más amo, más compruebo el impacto de mi actitud en la vida.
La actitud es a menudo más importante que los hechos.
La actitud es más importante que el dinero.
La actitud es más importante que el pasado.
La actitud es más importante que las circunstancias.
La actitud es más importante que los fracasos o los éxitos.
La actitud es más importante que lo que la otra gente piensa, dice o hace.
La actitud es más importante que la habilidad física, o capacidad mental.
La actitud puede destruir una compañía... una asociación... o un hogar...
Lo notable es que tengo una opción todos los días, con respecto a la
actitud que abrazaré para ese día.
No puedo cambiar el pasado.
No puedo controlar el futuro.
No puedo controlar cómo actuará otra persona.
La única cosa que puedo hacer es controlar mi propia actitud.
Estoy convencido de que la vida es 10% lo que me sucede, y 90% cómo reacciono a ello.
Me doy cuenta de que todo depende de mí, porque yo estoy a cargo de mi
actitud.
Charles Swidoll
martes, 17 de abril de 2007
¿Es la gente inteligente más infeliz?
Los índices de suicidio, de encarcelamiento y de problemas emocionales es mucho mas alto entre las personas de gran inteligencia que entre los que se engloban dentro de la media. Muchos son social, laboral y emocionalmente un completo desastre. Siga leyendo para aprender por qué.
“Personas inteligentes, y a la vez felices, es la cosa mas rara que he visto.” - Ernest Hemingway, escritor y Premio Nobel de Literatura (1899-1961)
Hemingway, que se arrebató la vida en 1961, sabía bien de ambas cosas: de inteligencia… y de infelicidad. A pesar de sobrevivir a dos guerras mundiales y a la Gran Depresión, a pesar de haber tenido 4 esposas y un incontable número de fallidas relaciones amorosas, ni todo eso ni su gran cerebro le ayudó a descubrir como ser feliz.
De igual forma que la anterior cita de Hemingway estaba basada en su propia experiencia, yo basaré las siguientes conjeturas en lo aprendido en mi vida personal y en mi experiencia profesional como sociólogo. Desgraciadamente aún no existen estudios suficientes sobre este tema para tomar como referencia.
La sociedad occidental no está preparada para albergar (ni dar alas) a niños y adultos inteligentes, de la misma manera que lo hace sobre atletas o figuras del deporte (especialmente en los más destacados). Si bien es cierto que algunas figuras excepcionalmente brillantes como Albert Einstein si han sido reconocidas, también lo es que tenemos a muchísima gente extremadamente inteligente trabajando en ocupaciones que están consideradas entre las peores, y muchas más en las que su vida personal es un completo desastre, tal y como se podría corroborar echando un vistazo a la lista de miembros de Mensa (el club de los más inteligentes del Planeta).
Los sistemas de educación en países cuyo interés principal es la acumulación de riqueza promueven la imagen de héroes de película, de guerra y del deporte, pero no del desarrollo intelectual. Las personas super inteligentes tienen los conocimientos, pero muy pocos alcanzan lo mas alto de la escala social y profesional.
Veamos las causas.
A nuestros hijos se les educa a través de cuatro pilares: el intelectual, el físico, el emocional (psicológico) y el social. En las aulas (y en la calle con los amigos), los chicos más listos tienden a ser excluidos por otros niños de muchas actividades: sencillamente no se cuenta con ellos. Son “los raros”, “los geeks”, los inadaptados sociales. Dicho de otra forma: no se pueden desarrollar socialmente tan bien como lo hacen intelectual o incluso físicamente, porque no tienen la oportunidad de hacerlo.
Su desarrollo emocional también se queda atrás con respecto al de una “persona normal”, al no enfrentarse en su vida con una serie de situaciones y vivencias con las que si se suelen topar el resto de personas (el trato con los amigos, las primeras relaciones de pareja, discusiones, problemas, alegrías, etc…)
Por si esto fuera poco además los adultos (sus propios padres y educadores) tienden a creer que los chicos inteligentes pueden hacer frente a cualquier cosa o problema porque son superiores intelectualmente. Esto incluye, inevitablemente, situaciones donde los chicos inteligentes no tienen ni conocimientos ni habilidades en las que apoyarse. No les queda otra que pasar solos los tiempos difíciles. Los adultos no entienden que necesitan ayuda, y el resto de niños no quieren juntarse con ellos, porque los “líderes sociales” (los “populares”) ya los han marcado con la etiqueta de “a evitar”.
Como resultado tenemos a un buen número de personas de gran inteligencia, pero cuyo desarrollo social ha progresado mucho más despacio que el del resto de personas, y que por ende tienen serios problemas al intentar hacer frente a algunas situaciones estresantes de la vida, sobre los que el resto si saben lidiar de mejor manera. No debería ser, por lo tanto, una sorpresa que la inmensa mayoría de los reclusos de las cárceles sean personas social y emocionalmente subdesarrolladas o “analfabetas”, y que además un gran porcentaje de ellos estén intelectualmente por encima de lo normal.
La sociedad occidental es el germen ideal para engendrar a inadaptados sociales y personas con problemas emocionales. Y en lo que se refiere a la felicidad, serán estos los que más difícilmente tendrán el alcanzarla.
Esto podría cambiar en el siglo XXI, a medida que los “geeks” están ganando reconocimiento como personas de gran potencial, y están siendo modelos a seguir para la sociedad (especialmente a raiz de que muchos de los que hoy día hacen gran fortuna se dediquen precisamente al mundo de la alta tecnología). Los Geeks, por lo tanto, puede que acaben siendo más aceptados socialmente ahora que en el pasado, pero no servirá de nada a menos que reciban más ayuda con su desarrollo social y emocional, sin lo cual la mayoría estarán destinados a ser infelices hasta que no logren la misma madurez que el resto de adultos.
Con todo esto, las personas de gran inteligencia, sean niños o adultos, todavía siguen siendo excluidos socialmente en muchas situaciones… siguen siendo prejuzgados, incluso en habilidades tales como la de ser buenos compañeros, parejas, amantes y padres.
Y finalmente otro de los problemas para alcanzar la felicidad que tienen las personas inteligentes es que suelen percibir y reflexionar con mayor intensidad sobre las tragedias y tristezas del mundo en el que viven. Son mas consciente de las desgracias que les rodean, de las injusticias, de la tragedia del Ser Humano, y de sus propias miserias y carencias.
sábado, 14 de abril de 2007
Curiosidades del lenguaje y movimientos sacádicos
S4LUD05 Y 83505.
viernes, 23 de marzo de 2007
Nuestro lenguaje D.E.P (tercera y última de momento)
Afortunadamente, todo esto ha cambiado. Hoy, España es un país rico a punto de entrar en Maastricht, y a los españoles se nos nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy importante. El lenguaje, ya se sabe, es como la prueba del algodón: no engaña. No es lo mismo decir bacon que tocino –aunque tenga igual grasa-, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap. Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor prestancia. Sobre todo en inglés, que es el idioma que manda.
Desde que Nueva York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los españoles estamos ya completamente modernizados. Es más, creo que hoy en el mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países toman sólo del inglés las palabras que no tienen –bien porque su idioma es pobre, cosa que no es nuestro caso, o bien porque pertenecen a lenguas de reciente creación, como el de la economía o el de la informática-, nosotros más generosos, hemos ido más allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta. Lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.
Así, ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, que queda mucho más fino, ni tenemos sentimientos, sino feelings, que es mucho más elegante. Y de la misma manera, sacamos tickets, compramos compacts, usamos kleenex, comemos sandwiches, vamos al pub, quedamos groggies, hacemos rappel y, los domingos, cuando salimos al campo –que algunos, los más modernos, lo llaman country-, en lugar de acampar como hasta ahora, vivaqueamos o hacemos camping. Y todo ello, ya digo, con mayor naturalidad y sin darnos apenas importancia.
Obviamente, estos cambios de lenguaje han influído en nuestras construmbres y han cambiado nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante. Por ejemplo, los españoles ya no usamos calzoncillos, sino slips, lo que nos permite marcar paquete con más soltura que a nuestros padres; ya no nos ponemos ropa, sino marcas; ya no tomamos café, sino coffee, que es infinitamente mejor, sobre todo si va mojado, en lugar de con galletas, que es una vulgaridad, con cereales tostados. Y cuando nos afeitamos nos ponemos after-shave, que aunque parezca lo mismo, deja más fresca la cara.
En el plano colectivo ocurre exactamente lo mismo que pasa a nivel privado: todo ha evolucionado. En España, por ejemplo, hoy la gente ya no corre, hace jogging o footing (depende mucho del chandal y de la impdimenta que se le añada); ya no anda, ahora hace senderismo; ya no estudia, hace masters; ya no aparca, deja el coche en el parking que es mucho más práctico. Hasta los suicidas, cuando se tiran de un puente, ya no se tiran, hacen puenting, que es más in, aunque, si falla la cuerda, se matan igual que antes.
Entre los profesionales, la cosa ya es exagerada. No es que seamos modernos; es que estamos ya a años luz de los mismísimos americanos. En la oficina, por ejemplo, el jefe ya no es el jefe, es el boss, y está siempre reunido con la public-relations y el asesor de imagen o va a hacer bussines a Holland junto con su secretaria. En su maletín de mano, al revés de los de antes, que lo llevaban repleto de papeles y latas de fabada, lleva tan sólo un teléfono móvil y un fax-moden por si acaso. La secretaria trampoco le va a la zaga. Aunque seguramente es de Cuenca, ahora ya no lleva agenda ni confecciona listados. Ahora hace mailings, trainnings –y press-books para la prensa- y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer gim-jazz o a la academia de baile para bailar sevillanas. Allí se encuentra con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del body-fitness y del yogourht desnatado. Todas toman, por supuesto, cosas light, y ya no fuman tabaco, que ahora es una cosa out, y cuando acuden a un cocktail toman bitter y roast-beef, que, aunque parezca lo mismo, es mucho más digestivo y engorda menos que la carne asada.
En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni presenta, com antes, un programa. Ahora hacen interviews y presentan magazines, que dan mucha más prestancia, aunque aparezcan siempre los mismos y con los mismos collares. Si el presentador dice mucho: O.K. y se mueve todo el rato, al magazine se le llama show –que es distinto que espectáculo- y si éste es un show heavy, es decir, tiene carnaza, se le adjetiva de reality para quitarle la cosa cutre que tendría en castellano. Entre medias, por supuesto ya no nos ponen anuncios, sino spots, que, aparte de ser mejores, nos permiten hacer zapping.
En el deporte del basket –que antes era el baloncesto- los clubs ya no se eliminan, sino que juegan play-offs, que son más emocionantes, y a los patrocinadores se les llama sponsors, que para eso son los que pagan. El mercado ahora es el marketing, el autoservicio es el self-sevice; el escalafón, el ranking; el solomillo, el steak (incluso aunque no sea tártaro); la gente guapa, la beautiful, y el representante, el manager. Y desde hace algún tiempo, también, los importantes son vips; los auriculares, walk-man; los puestos de venta, stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras, baby-sitters; y los derechos de autor, royalties. Hasta los pobres ya no son pobres; ahora los llamamos homeless, como en América, lo que indica hasta qué punto hemos evolucionado.
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo de pais tercermundista que tuvimos algún tiempo y que tanto nos avergonzaba, sólo nos queda ya decir siesta –la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice mucho en favor nuestro – con acento americano.
lunes, 19 de marzo de 2007
La tierra vista desde el espacio

La tierra vista como únicamente unos pocos privilegiados han podido contemplarla. La página está en ruso, pero las imagenes son autenticamente espectaculares y nos hace reflexionar sobre la grandiosidad de nuestro planeta.
http://www.webpark.ru/comments.php?id=26509
